Dirección integral de viviendas unifamiliares para particulares

Cuánto cuesta construir una vivienda unifamiliar: de qué se compone el presupuesto

Mesa de arquitecto con planos de vivienda unifamiliar y casa moderna española al fondo

«¿Cuánto cuesta construir mi casa?» es la primera pregunta que hace todo particular cuando empieza a plantearse una autopromoción. La respuesta honesta es que no existe un precio único: depende del municipio, del tipo de proyecto, de los acabados, del terreno y de un montón de partidas que no siempre aparecen en los presupuestos iniciales que llegan al cliente.

Este artículo no da cifras, y es deliberado: cualquier número publicado en internet se refiere a otra parcela, a otro proyecto y a otro momento, y usarlo como referencia lleva a comparar cosas que no son comparables. Lo que sí hace es explicar de qué se compone el coste real, partida por partida, y dónde están los gastos que suelen aparecer más tarde. Con eso llegarás a las primeras reuniones con técnicos y constructoras sabiendo exactamente qué preguntar.

📋 Índice de contenidos

  1. Por qué no hay un precio único: las variables que mueven el coste
  2. Por qué las cifras de «precio por m²» que circulan suelen fallar
  3. Las partidas que componen el coste total
  4. Costes ocultos que no suelen aparecer en el primer presupuesto
  5. Cuándo conviene pedir presupuestos y cuándo no

Por qué no hay un precio único: las variables que mueven el coste

Dos viviendas con la misma superficie útil pueden costar lo mismo o el doble. Lo determina un conjunto de factores que conviene tener claros antes de pedir presupuestos:

  • Tipología constructiva. No cuesta lo mismo una casa de una planta con cubierta plana que un chalet de dos plantas con cubierta inclinada, sótano o semisótano. Cada elemento añade complejidad estructural y partidas específicas.
  • Calidad de los acabados. Suelos, carpinterías, sanitarios, cocina y domótica son la partida que más separa dos presupuestos de viviendas idénticas sobre plano. Es también donde más fácil resulta comparar mal, porque «calidad media» no significa lo mismo para dos constructoras.
  • Características del terreno. Una parcela llana, accesible y con servicios cerca es muy distinta a una parcela con pendiente, lejos de la red de agua o saneamiento, o con un subsuelo problemático que obligue a cimentación profunda.
  • Municipio y normativa local. Las tasas urbanísticas, los impuestos de obra y los requisitos de eficiencia energética varían entre ayuntamientos. En municipios con normativa de eficiencia más exigente, el sobrecoste puede ser real.
  • Eficiencia energética. El CTE 2019 ya obliga a un nivel alto. Si además se opta por certificaciones como Passivhaus o por energía geotérmica, el coste sube, pero el ahorro a largo plazo también.

Por qué las cifras de «precio por m²» que circulan suelen fallar

Si buscas «cuánto cuesta construir una casa» aparecen decenas de cifras por metro cuadrado. Son cómodas de leer y casi siempre engañosas, no porque quien las publica mienta, sino porque un precio por metro cuadrado no es un presupuesto: es el resultado de dividir una obra concreta entre sus metros, y esa obra no es la tuya.

Lo que dice una cifra de «X €/m²» Lo que no dice
Un número por metro construido Qué computa como metro construido: si entran porches, sótano, garaje o terrazas
Que corresponde a la ejecución material Que faltan impuestos, honorarios técnicos, licencias, seguros y acometidas
«Calidad media» Qué carpintería, qué aislamiento y qué instalaciones hay detrás de esa etiqueta
Un dato de una zona La ordenanza, la topografía y el acceso de tu parcela, que es lo que mueve el coste
Un dato de un momento Cuánto se han movido materiales y mano de obra desde que se publicó

Hay una razón de fondo, y conviene tenerla clara desde el principio: el coste de una obra no se estima, se mide. Sale de las mediciones de un proyecto definido sobre una parcela definida. Hasta que ese proyecto no existe, cualquier cifra —la de internet y la que dé cualquier profesional— es una suposición. Por eso los presupuestos que se dan «a ojo» al principio casi nunca son los que se acaban pagando.

Qué pedir en lugar de un precio por metro cuadrado. Un presupuesto desglosado por partidas y con mediciones, un listado explícito de lo que queda fuera, y que las dos o tres constructoras que compares presupuesten el mismo proyecto. Un total sin desglose no se puede comparar con nada: puede ser el más barato simplemente porque le faltan partidas.

Las partidas que componen el coste total

El error más común al estimar el coste de construir es quedarse solo en el PEM. El coste real de llevar la vivienda hasta la entrega de llaves incluye varias partidas adicionales:

1. Presupuesto de Ejecución Material (PEM)

Es la obra en sí: cimentación, estructura, cerramientos, cubierta, instalaciones, acabados. Lo factura la constructora general.

2. Gastos generales y beneficio industrial

Sobre el PEM, la constructora añade sus gastos generales (estructura, seguros, administración) y su beneficio industrial. La suma de los tres conceptos se llama Presupuesto de Ejecución por Contrata (PEC). En obra privada estos porcentajes se negocian, así que conviene que aparezcan explícitos en el presupuesto y no diluidos dentro de las partidas.

3. IVA de la construcción

La ejecución de obra de vivienda nueva tributa al 10 % de IVA cuando el promotor es el particular y el destino es residencial, según el artículo 91 de la Ley 37/1992 del IVA. Se aplica sobre el PEC, no sobre el PEM, y es de las partidas que más descuadran una previsión hecha a la ligera.

4. Honorarios técnicos

Arquitecto (proyecto básico y de ejecución más dirección de obra), aparejador o arquitecto técnico (dirección de ejecución) y coordinación de seguridad y salud. Los baremos colegiales están liberalizados desde 2009, de modo que no existe una tarifa oficial: cada técnico presenta su propuesta. Conviene pedirla por escrito, detallando qué fases cubre y qué pasa si la obra se alarga.

5. Licencia urbanística y tasas municipales

Son dos conceptos distintos: el ICIO (Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras), que se calcula sobre el presupuesto de ejecución material, y la tasa por tramitar la licencia. El tipo del ICIO lo fija cada ayuntamiento en su ordenanza fiscal, con un máximo legal del 4 % establecido en el texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales. La cifra que te toca a ti está en la ordenanza de tu municipio: es una consulta de cinco minutos y evita sustos.

6. Seguros obligatorios

El seguro decenal que exige la Ley de Ordenación de la Edificación cubre los daños estructurales durante diez años y es obligatorio en vivienda nueva de uso residencial cuando se transmite. La prima depende del proyecto, del control técnico exigido por la aseguradora y del historial de los agentes que intervienen, así que se cotiza caso a caso. Durante la obra suele sumarse un seguro de Todo Riesgo Construcción.

7. Acometidas y boletines

Acometida eléctrica, de agua, de saneamiento, de telecomunicaciones y, si procede, de gas. En parcelas urbanas con servicios cercanos suele ser una partida manejable; en parcelas alejadas o sin red puede ser una sorpresa importante.

8. Notaría, registro y escritura de obra nueva

Una vez terminada la obra hay que declararla ante notario e inscribirla en el Registro de la Propiedad. Además de notaría, registro y gestoría, la escritura de obra nueva tributa por Actos Jurídicos Documentados, un impuesto cedido a las comunidades autónomas: el tipo depende de dónde esté la vivienda y hay que mirarlo en la normativa autonómica.

Costes ocultos que no suelen aparecer en el primer presupuesto

Estos son los costes que con más frecuencia se quedan fuera de los presupuestos iniciales y aparecen cuando ya estás dentro del proceso:

  • Movimiento de tierras y muros de contención en parcelas con desnivel. Es una de las partidas que más se dispara cuando no se contempló desde el inicio, porque depende del terreno real y no del plano.
  • Pozos de cimentación o pilotes cuando el estudio geotécnico revela un terreno problemático. El geotécnico es obligatorio según el Código Técnico y, comparado con lo que cuesta descubrir el problema con la obra empezada, es de los gastos más rentables del proceso.
  • Modificados durante la obra. Cambios de criterio (mover un tabique, cambiar la cocina, añadir un baño) generan modificados cuyo coste se factura aparte y casi nunca a precios competitivos.
  • Urbanización exterior: vallados, jardín, pavimentación de exteriores, piscina, riego automático. Suele quedarse fuera del PEM y es fácil que se ignore en la estimación inicial.
  • Mobiliario y cocina (si no entran en proyecto). Es habitual que queden fuera del contrato de obra y se decidan al final, cuando el presupuesto ya está ajustado. Conviene saber desde el principio si están dentro o fuera.
  • Coste financiero de la hipoteca autopromotor. Si la obra se financia, los intereses que corren durante la construcción son un coste real que rara vez aparece en la previsión inicial.
  • Imprevistos. En obra aparecen siempre. Reservar un margen desde el inicio es lo que separa un desvío asumible de un problema serio a mitad de proceso.

Cuándo conviene pedir presupuestos y cuándo no

Un error común es pedir presupuestos a varias constructoras sin tener antes un anteproyecto mínimo. Sin un proyecto definido, los presupuestos no son comparables: cada constructora asume una cosa distinta y, cuando empieza la obra, aparecen partidas «no contempladas».

El orden razonable es:

  1. Anteproyecto del arquitecto con superficie, distribución, tipo de cubierta y nivel de acabados orientativo.
  2. Mediciones y presupuesto de referencia a partir del anteproyecto.
  3. Proyecto básico y de ejecución definido y, con él, presupuestos comparables a 2-3 constructoras.
  4. Comparativa real partida por partida, no solo total.

En las primeras conversaciones tiene sentido pedir referencias y obras anteriores de cada constructora, no precios cerrados que no podrán mantener.

En My Next Home acompañamos al propietario en este proceso: ayudamos a estructurar el presupuesto, a separar partidas, a comparar presupuestos comparables y a evitar que los costes ocultos aparezcan cuando ya no hay margen para reaccionar. No firmamos proyectos ni licencias —eso lo hacen los técnicos colegiados—, pero coordinamos a todos los agentes para que la decisión sea informada y ordenada.

Preguntas frecuentes

¿Se puede saber cuánto cuesta construir una casa antes de tener proyecto?

Con precisión, no. El coste de una obra no se estima: se mide. Sale de las mediciones de un proyecto concreto sobre una parcela concreta, y hasta que ese proyecto no existe cualquier cifra es una suposición. Lo que sí se puede hacer antes es conocer todas las partidas que va a tener el presupuesto, para que ninguna aparezca por sorpresa a mitad de obra.

¿El precio por m² de construir una casa incluye todo?

No. El precio por m² suele referirse al Presupuesto de Ejecución Material (PEM), que cubre obra propiamente dicha. No incluye honorarios técnicos (arquitecto, aparejador, ingeniería de instalaciones), licencias y tasas municipales, IVA, seguro decenal, acometidas de suministros, ni notario y registro.

¿Qué IVA se aplica a la construcción de una vivienda nueva?

La construcción de vivienda nueva tributa al 10 % de IVA cuando el promotor es el particular y la vivienda se destina a uso residencial. El IVA se aplica sobre el Presupuesto de Ejecución por Contrata (PEC), que incluye el PEM más los gastos generales y el beneficio industrial de la constructora.

¿Qué incluyen los honorarios del arquitecto y de los técnicos?

Proyecto básico y de ejecución del arquitecto, dirección de obra, dirección de ejecución a cargo del aparejador o arquitecto técnico, y coordinación de seguridad y salud. En viviendas con instalaciones complejas puede sumarse ingeniería específica. Los honorarios están liberalizados desde 2009, así que no existe un baremo oficial: cada técnico presenta su propuesta y conviene pedirla por escrito y detallada.

¿Cuáles son los costes ocultos más habituales al construir una casa?

Los costes que más sorprenden son: acometidas de suministros (agua, luz, saneamiento) cuando no están en la parcela, movimientos de tierras en terrenos no llanos, mejoras durante la obra (modificados), seguros obligatorios (Todo Riesgo Construcción y decenal LOE) y coste financiero de la hipoteca autopromotor si se necesita. Conviene reservar desde el principio un margen para imprevistos, porque en obra siempre aparecen.

¿Qué se paga al ayuntamiento por la licencia de obra?

Dos conceptos distintos: el ICIO (Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras), que se calcula sobre el presupuesto de ejecución material, y la tasa por tramitar la licencia. El tipo del ICIO lo fija cada ayuntamiento en su ordenanza fiscal, con un máximo legal del 4 % según el texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales. La cifra exacta hay que consultarla en la ordenanza del municipio donde esté la parcela.

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